Levántate, Señor, sálvame

2Sam 15,13-14.30; 16,5.13a; Sal 3; Mc 5,1-20 Porque un hijo de mis entrañas busca matarme; dejadle que me maldiga. Quizá, el Señor, así, se fije en mi humillación y me pague con bendiciones las maldiciones de hoy. Tenía autoridad, y por eso fueron los suyos a por él;...

CONFESIONES FARRAGOSAS

 1Sam 9, 1-4. 17-19. 10, 1a; Sal 20; Mc 2, 13-17 Aunque estuvo muy de moda años ha, todavía a muchos les encandila el signo de rezar el Padrenuestro cogiditos de la mano. Siendo joven, participé en algunas Eucaristías en que aquél era el momento cumbre. Confieso que...

NUESTRO REY Y NUESTRA HERIDA

 1Sam 8, 4-7. 10-22a; Sal 88; Mc 2, 1-12 No seremos dignos hijos de la Iglesia si no hacemos nuestras la llaga y la plegaria que están gritando en el corazón de nuestra madre y en el alma del Romano Pontífice. Los discípulos de Cristo estamos dispersos como un rebaño...

EL LEPROSO Y LA «RATITA»

 1Sam 4, 1-11; Sal 43; Mc 1, 40-45  «No se lo digas a nadie», le dijo Jesús a aquel leproso que había recuperado la salud al ser acariciado por sus dedos. Es un mandato misterioso, y en apariencia contradictorio: el opuesto a aquel «Id por todo el mundo y anunciad el...